El diseño moderno de los superdeportivos prioriza el rendimiento sobre la practicidad, lo que da como resultado vehículos que luchan con las condiciones cotidianas de la carretera. El autor señala una frustración recurrente: disculparse por la incapacidad de un automóvil para circular por caminos de acceso estándar, badenes o carreteras en mal estado. Esto no es un error del controlador; es un defecto de diseño.
El absurdo de las disculpas
El autor resalta con humor el reflejo de disculpa casi automático al conducir un vehículo bajo en situaciones no ideales. Este comportamiento es absurdo porque la culpa es del diseño del vehículo, no de las maniobras del conductor. La comparación con disculparse por inconvenientes menores en restaurantes enfatiza aún más la naturaleza ilógica de aceptar la culpa por las limitaciones de un automóvil.
Negligencia del fabricante
Los fabricantes de automóviles son conscientes de las condiciones de las carreteras, pero siguen produciendo vehículos con una distancia al suelo insuficiente. A veces se incluyen elevadores de morro hidráulicos como solución alternativa, pero estos sistemas suelen ser lentos, poco confiables o requieren que el automóvil se mueva lentamente para activarse.
Por qué esto es importante
No se trata sólo de conveniencia; se trata de una desconexión fundamental entre la ingeniería automotriz y la usabilidad en el mundo real. La búsqueda de una aerodinámica extrema y alturas de manejo bajas a menudo hace que estos vehículos no sean prácticos para el uso diario. El problema no es que las carreteras sean demasiado difíciles; son los autos los que son demasiado frágiles.
La solución es simple: los fabricantes deberían priorizar un modesto aumento de la distancia al suelo y optimizar los sistemas de elevación para un funcionamiento más rápido y confiable. Hasta entonces, los conductores seguirán pidiendo disculpas por los errores de los equipos de diseño.






















