A finales de la década de 1990, el mercado de automóviles asequibles y de alto rendimiento se estaba reduciendo. Los fabricantes se estaban alejando de los compactos deportivos y divertidos en favor de vehículos más grandes y rentables. Sin embargo, algunos modelos aún ofrecían experiencias de conducción emocionantes con un presupuesto limitado. Car and Driver puso a prueba a dos de estos contendientes: el Honda Civic Si de 1999 y el Volkswagen New Beetle GLS 1.8T. La pregunta entonces –como ahora– era simple: ¿dónde pueden los entusiastas encontrar velocidad barata?
La especie en desaparición de rendimiento asequible
El abandono de los coches pequeños y enérgicos fue impulsado por las tendencias del mercado. Los fabricantes se dieron cuenta de que podían ganar más dinero con vehículos más grandes y lujosos. Esto significó que los coches compactos con motores modificados, suspensiones más rígidas y neumáticos agresivos fueran cada vez más raros. El GTI había sobrevivido, pero muchos otros (Dodge Colt/Mitsubishi Mirage Turbo, Pontiac Sunbird GT Turbo, Chevy Cavalier Z24 V-6) habían desaparecido.
El Civic Si y el New Beetle representaron la última resistencia para esta especie en extinción. Ambos autos ofrecían más de 150 caballos de fuerza en plataformas de tracción delantera por menos de $20,000.
Volkswagen New Beetle GLS 1.8T: estilo sobre sustancia
El New Beetle Turbo se destacó por su estilo distintivo. El diseño retro dominó la conversación, convirtiéndolo más en una declaración de moda que en una máquina de alto rendimiento. El interior era peculiar pero poco práctico, con un espacio para la cabeza limitado en la parte trasera y una distribución de cabina incómoda.
Debajo del capó, el cuatro cilindros turboalimentado de 1.8 litros tomado de Audi proporcionaba unos respetables 150 caballos de fuerza. El coche aceleró a 60 mph en 7,3 segundos, lo que lo hizo un poco más rápido que la versión sin turbo. La suspensión era firme pero no demasiado deportiva, y los frenos se mejoraron para soportar la potencia adicional.
Sin embargo, el desempeño del Turbo se sintió restringido. El retraso del turbo requería un control cuidadoso del acelerador y la experiencia de conducción en general carecía de la emoción cruda de sus competidores. El New Beetle tenía un desempeño competente, pero su verdadero atractivo residía en su estilo único más que en su dinámica de conducción.
“El New Beetle Turbo tiene un desempeño vigoroso con un pulso bajo. Es silencioso, incluso relajado, con poco ruido y sin el estímulo enérgico que fluye a través de los controles que generalmente asociamos con la velocidad barata”.
Honda Civic Si: la elección del conductor
El Honda Civic Si fue el claro ganador. Su motor VTEC de 160 caballos de fuerza brindaba una experiencia de conducción cautivadora que el New Beetle no podía igualar. El Si aceleró a 60 mph en 7,6 segundos y registró un tiempo de cuarto de milla de 16,1 segundos.
Más importante aún, el Si se manejaba como un instrumento de precisión. La suspensión era firme y receptiva, proporcionando un excelente equilibrio y agarre (0,83 g en la plataforma de derrape). La falta de ABS animó a los conductores expertos a llevar el coche al límite, mientras que el motor VTEC proporcionaba una emocionante oleada de potencia a altas RPM.
El Civic Si parecía una versión reducida del NSX insignia de Honda, y ofrecía un nivel similar de refinamiento y compromiso de conducción. Su interior era funcional pero corriente, y la falta de una transmisión de seis velocidades fue una oportunidad perdida.
“Esta prueba se realizó en California, donde las carreteras son suaves. La marcha tensa del Si no fue un problema. Sobre las carreteras de Michigan, puede resultar incómodo para algunos. Pero no para cualquiera que realmente disfrute de la velocidad barata”.
El veredicto
El Honda Civic Si 1999 fue la mejor opción para los entusiastas que buscaban un rendimiento asequible. Su manejo preciso, su motor estimulante y su dinámica de conducción general lo hicieron destacar en un mercado cada vez más reducido. El VW New Beetle GLS 1.8T ofrecía una alternativa elegante, pero su rendimiento se vio eclipsado por su peculiar diseño.
La desaparición de estos automóviles refleja una tendencia más amplia en la industria automotriz: la prioridad de las ganancias sobre la pasión. Hoy en día, encontrar vehículos verdaderamente asequibles y de alto rendimiento es aún más difícil, lo que convierte al Civic Si y al New Beetle GLS 1.8T en valiosas reliquias de una época pasada.






















