El auge de los influencers tóxicos y su impacto en las marcas de automóviles de lujo

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La floreciente “manosfera” –un ecosistema digital construido sobre la masculinidad agresiva, la misoginia y, a menudo, ideologías de extrema derecha– está generando una riqueza sustancial para sus personas influyentes. Estas figuras, como Andrew Tate y muchos otros, se benefician al cultivar un gran número de seguidores en línea y vender productos, incluidos automóviles de lujo. Esto plantea una pregunta crítica para los fabricantes de superdeportivos: ¿cómo deberían las marcas navegar la asociación con figuras cuyos valores chocan marcadamente con normas sociales más amplias?

El poder financiero de la manosfera

La manosfera no es simplemente un movimiento marginal; es un modelo de negocio lucrativo. Los influencers dentro de esta esfera aprovechan la ira y el resentimiento para construir audiencias masivas. Como señaló Louis Theroux, “es muy rentable ser un idiota en Internet”. Esta rentabilidad se traduce en estilos de vida lujosos (automóviles caros, ropa de diseñador y propiedades de lujo) que a menudo se alardean como símbolos de éxito.

La implicación para las marcas de automóviles es sencilla: estos influencers son ahora clientes de alto valor. Sin embargo, la propia imagen que proyectan –a menudo caracterizada por hostilidad, derechos y opiniones extremas– puede crear riesgos para la reputación.

El dilema de la marca: ¿ignorar, aceptar o rechazar?

Los fabricantes de automóviles se enfrentan a una decisión difícil. Algunos pueden optar por ignorar la asociación, razonando que cualquier venta es una buena venta. Ésta es una estrategia miope. Así como Burberry se distanció de la cultura “chav” en la década de 2000 para proteger su imagen de marca, las compañías automotrices deben considerar las implicaciones a largo plazo.

Los automóviles son símbolos de estatus. El vehículo que alguien conduce comunica algo sobre su identidad. Asociarse con personas influyentes tóxicas podría alienar a una parte significativa de compradores potenciales que encuentran repulsivas esas figuras. Esto no es simplemente una cuestión de corrección política; es una gestión de riesgos básica.

El futuro de las marcas de lujo

Es poco probable que la manosfera desaparezca pronto. Las marcas deben decidir de forma proactiva cuál es su posición. El silencio no es una opción. Es esencial adoptar una postura clara, ya sea disociando activamente, desalentando sutilmente las compras de figuras controvertidas o simplemente reconociendo el problema.

En última instancia, la salud a largo plazo de las marcas de automóviles de lujo depende de alinearse con valores que resuenen en una clientela más amplia y exigente. Ignorar la posible reacción negativa de asociarse con personas influyentes tóxicas es una apuesta que podría resultar costosa.