Cómo los neumáticos de baja resistencia a la rodadura pueden aumentar su MPG y ahorrar dinero

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Antes había que trabajar para conseguir neumáticos de bajo consumo de combustible. Los fabricantes los pusieron en autos nuevos para alcanzar los objetivos de la EPA, pero ¿cuándo llegó el momento de reemplazar el caucho desgastado? Estabas solo. Las tiendas locales no los tenían. No estaban en el estante.

Eso cambió.

Los fabricantes de neumáticos finalmente se dieron cuenta. Los consumidores se preocupan por el consumo de combustible tanto como los reguladores se preocupan por las calificaciones de cumplimiento. Ahora, los neumáticos de baja resistencia a la rodadura son comunes. Puedes entrar en cualquier tienda importante y comprarlos.

La física de la fricción

La resistencia a la rodadura no es sólo una tontería de marketing. Es física real. El Consejo Nacional de Investigación la define como la fuerza en el eje necesaria para que un neumático cargado siga avanzando. En pocas palabras: es el esfuerzo que hace el motor para mantener el coche en marcha.

La alta resistencia significa que estás desperdiciando combustible luchando contra el pavimento. La baja resistencia significa que el neumático cede más fácilmente. Los fabricantes utilizan patrones de banda de rodadura especializados y materiales sintéticos para reducir ese consumo de energía. Menos energía necesaria equivale a menos gas bombeado.

¿Vale la pena la actualización?

Sí. Pero primero revisa tu presupuesto.

Estos neumáticos suelen costar más por adelantado que los neumáticos estándar para todas las estaciones. La prima varía según la marca y el tamaño. Sin embargo, los ahorros operativos son reales. Los datos sugieren que el consumo de combustible puede caer alrededor de un 6%.

Haz los cálculos. Si esa reducción del 6% cubre la diferencia de precio dentro de un año, la actualización es una obviedad. La mayoría de los conductores verán rápidamente ese punto de equilibrio.

Parar y arrancar versus autopista

El contexto importa. La forma en que conduces cambia el beneficio.

Un informe del Consejo Nacional de Investigación desglosa las ganancias de eficiencia:
Conducción en ciudad: Una reducción del 10 % en la resistencia a la rodadura produce un aumento del 1,5 % en la economía de combustible.
Conducción en carretera: Ese mismo recorte del 10 % aumenta a una mejora del 2,1 % en MPG.

El tráfico intermitente perjudica la eficiencia. Los neumáticos de baja resistencia ayudan a mitigar esa resistencia. La navegación por carretera se beneficia aún más. El neumático se mantiene consistente. El motor no tiene que trabajar tan duro.

¿Quién los hace?

No es necesario buscar marcas desconocidas. Los grandes jugadores están todos dentro.

Michelin, Cooper, Goodyear y Continental producen opciones de baja resistencia a la rodadura. La disponibilidad es amplia. La selección es profunda.

¿El resultado? Su automóvil se mantiene más cerca de las estimaciones de la EPA. Quizás les gane.

Los neumáticos son el único punto de contacto entre su vehículo y la carretera. Optimizar ese punto de contacto ahorra dinero. También reduce el desperdicio.

¿Cuál es su configuración actual de neumáticos? ¿Sigues pagando por la fricción?