Por qué el arrendamiento de vehículos eléctricos en Francia por 100 euros se está estancando: el factor China y las reglas de elegibilidad

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Emmanuel Macron hizo campaña con una promesa específica para las elecciones presidenciales de 2022: hacer que los vehículos eléctricos sean accesibles para los hogares de bajos ingresos. El mecanismo que propuso fue un plan de alquiler a largo plazo con un límite de 100 euros al mes. La iniciativa, cuyo lanzamiento está previsto para principios de 2023, se está demorando. El gobierno afirma ahora que aterrizará antes de que termine el año, pero los retrasos son estructurales, no sólo administrativos.

El cuello de botella es claro. El Estado quiere apuntalar a los fabricantes franceses, pero esos actores nacionales no consiguen producir suficientes coches urbanos eléctricos asequibles. Estamos ante un desajuste del mercado en el que la oferta no alcanza el precio requerido para la accesibilidad a nivel de vivienda social.

El elefante chino en la habitación

Aquí está el punto de fricción. El coche eléctrico más barato del mercado actual es el Dacia Spring. Cuesta menos que casi cualquier otra cosa en su clase. Tampoco puede calificar para este plan de arrendamiento respaldado por el estado. ¿Por qué? Porque está fabricado en China.

Si mañana el gobierno abriera el programa a marcas no pertenecientes a la Unión Europea, los fabricantes chinos arrasarían. Sus precios son demasiado agresivos para que los fabricantes nacionales los igualen sin subsidios. Al restringir el programa a las marcas francesas y europeas, el Estado intenta intervenir. Se han comprometido a financiar 100.000 vehículos anualmente con un presupuesto de 50 millones de euros específicamente para incentivar la producción nacional de vehículos eléctricos de bajo costo.

Es una maniobra proteccionista disfrazada de beneficio social. El resultado es que la opción más asequible para el consumidor medio queda excluida del subsidio.

¿Quién califica realmente?

Para alcanzar ese precio mágico de 100 euros mensuales, el Estado cubre la diferencia entre el precio de alquiler del mercado y el coste subsidiado. Pero los criterios de elegibilidad aún se están ultimando. Falta una variable importante: el techo de ingresos.

La especulación actual sugiere que el umbral podría alinearse con los requisitos de bonificación ecológica existentes. Eso supone unos ingresos fiscales de 14.089€. Este número es crítico. Define exactamente quién obtiene el descuento y quién no.

El programa no es sólo para empleados asalariados. Se extiende a los profesionales autónomos y a los conductores potencialmente jóvenes. Sin embargo, las restricciones son estrictas.

La letra pequeña del contrato de arrendamiento

Suponiendo que el marco se mantenga, las condiciones están diseñadas para coches urbanos económicos con un precio de alrededor de 25.000 euros. No obtendrás un Tesla. Los vehículos eléctricos de alta gama están completamente excluidos del subsidio debido a las restricciones de marca y precio.

El compromiso viene con condiciones:
– Una duración del arrendamiento de tres años.
– Un kilometraje máximo anual de 15.000 kilómetros.

Este no es un plan para compradores de lujo o para quienes viajan mucho. Está calibrado para los habitantes urbanos que necesitan transporte básico sin emisiones y que operan muy por debajo del ingreso medio. Básicamente, el Estado está alquilando sus 50 millones de euros para mantener vivas las fábricas europeas y, al mismo tiempo, ofrecer un salvavidas a los conductores de bajos ingresos.

Queda por ver si funciona. Los fabricantes tienen que entregar los coches. El gobierno tiene que definir los límites de ingresos. Y los conductores tienen que aceptar los límites de kilometraje. Hasta entonces, el arrendamiento de vehículos eléctricos por 100 euros sigue siendo una promesa en el aire.